COLD CAVE - "LOVE COMES CLOSE"


No se por que en algunos blogs insisten en llamarlos 'neo-góticos'. Quizás sea por la voz cavernosa, que no les suena a grupo indie.... En todo caso son muy ochenteros, como una mezcla entre italo disco y OMD año 1981. Unos Cabronazos.


GIRLS - "ALBUM"

Para indies, estos, en el sentido más tradicional del termino: poperos, grabaciones lo-fi de cinco pesos, amor por los sesentas y el ruidismo del sello pionero postcard.


DEATH - "FOR THE WHOLE WORLD TO SEE" (1973) (Drag City: 2009)

Más que reedición, una recuperación de una joya desconocida , al menos para mi, de la que parece ser la banda más inovadora de la escena pre-punk de Detroit. Ahora ya sabemos que si no hubieran existido The Stooges el punk siempre habría tenido a Death...


THE XX - "XX"

XX consiguen, con un par de acordes de guitarra, uno de los albumes con el inicio más emocionante de este año. El resto del disco: lo mejor de los Yo la Tengo más pop y lo menos rebuscado de las bandas del sello Thrill Jockey. Música cristalina sin coartada intelectualoide.


LINDA MIRADA - "CHINA ES OTRA CULTURA"

Por que no somos tan snobs. Electro pop adolescente para todos y todas. Canciones sobre bailar con gente y sentirse solo, baladas sobre el descubrimiento del sexo y el alcohol, parece un producto inocente pero no lo es tanto.


DELOREAN - "AYRTON SENNA E.P."

Mi grupo de dance-punk español favorito, vasco pues, por si alguién se ofende, sacan su producción más negra hasta la fecha: más funk, house y disco que eso que hoy llaman post-punk. Delicioso.


A PLACE TO BURY STRANGERS - "EXPLODING HEAD"

Uno de los más eficaces continuadores del sonido shoegazer. Me he cansado de buscarlo en los blogs, lo cuelgan y lo bajan, lo cuelgan y lo bajan, por eso aquí está, hasta ver quién se cansa primero. Músicalmente no hay novedad, todo nos suena a Jesus and Mary Chain, My Bloody Valentine y The Telescopes, pero a quien mierdas le importa!!

Casos como el de los irlandeses son extrañísimos en la mundo del pop. Tradicionalmente nos encontramos con, como mínimo, dos grandes ámbitos musicales, “normalmente” radicalmente separados: el de la música popular y el de la música académica ,dedicado principalmente a la investigación sonora y compositiva. A pesar de que es un error, al menos desde el punto de vista histórico, el creer que lo popular (o pop) y lo académico han estado siempre separados (pensemos que mucho de lo que ahora se considera música “clásica” en su tiempo fue folklore), desde un punto de vista formal y estructural si que conforman ámbitos de producción y consumo distintos. Un gran excepción a esto es el grupo liderado por Kevin Shields.

Ya muchos enterados han hablado de lo que ha significado para el pop las innovaciones técnicas introducidas o ampliadas por el grupo de Kevin, Bilinda, Debbie y Colm. No pienso repetir una sarta de tecnicismos que ni siquiera estoy capacitado para entender. Para eso hay otras fuentes. A grandes rasgos se puede decir que el rock de los “my bloody” se caracteriza por un uso de melodías de aliento clásico, fuertemente influenciadas por el pop de los sesentas vía Phil Spector, que colisionan con una base rítmica a veces muy punk, a veces muy a la velvet...

Pero con la diferencia (y es una gran diferencia) de, literalmente “sumergir” todo eso en un magma sonoro que es ruidoso pero ambient a la vez, que es intenso pero cálido, que armoniza pero desorienta..... muchos le han echado la culpa a los pedales. De un sobrehumano uso de pedales a este sonido se le bautizo “shoegazer”, en el caso particular de My Bloody Valentine, Kevin Shields, ha dicho que en el noventa por ciento de los casos su guitarra va directamente conectada a un amplificador y que el secreto son pequeñas variaciones técnicas en el uso del trémolo, de la afinación, del uso del feedback y la ecualización..... para los interesados hay muchos foros en Internet al respecto....

Lo importante, como siempre, es lo que uno siente con la música. Yo tan solo puedo decirles que estos dublinenses en vivo logran que el ruido sea tal que se siente el efecto contrario: una privación sensorial, la muerte de todo sonido. Y esta experiencia no tiene nada de intelectual, es totalmente física, quizás mental, en tanto la mente es solo un zumbido, aire.

Les dejo cinco de sus ep’s de los ochentas, uno de ellos, el album “Ecstasy and Wine” es una compilación de dos ep’s de 1987 - "Strawberry Wine" y "Ecstasy"-, para que no se sientan timados. Para descargarlos tan solo hagan click en el título del album. Que los disfruten.


“Ecstasy and Wine” (1987/1989)





Entre el capricho y la necesidad. Los ochentas vuelven y no siempre de la mejor manera. Por un lado, el prejuicio causado por el desconocimiento de esta década hace que cualquier epíteto que lleve la palabra “ochentero” provoque la devolución del contenido estomacal de algunos al pensar exclusivamente en Bryan Adams, Bonnie Tyler o Richard Marx. O en otros casos, es tanta la fascinación por el carmín, el polyester, las gafas de espejo, el electro y las líneas interminables de cocaína que “los ochentas” se convierten en sinónimo de desparpajo, excesos y frivolidad, lo cual es también un reduccionismo.

En realidad, es difícil categorizar de una sola manera a una década que se caracterizó por ser sumamente contradictoria. En el ámbito político reinaba la derecha decimonónica de los “Reaganomics” y la mano de hierro Tatcheriana pero también las contraculturas se radicalizaban representando espectaculares batallas campales en todas las urbes. En Centro y Sudamérica sendas guerrillas seguían resistiendo el acoso o se formaban nuevas queriendo acabar de alguna forma con la miseria (no siempre logrando sus objetivos).

El influjo del temor atómico a la tercera guerra mundial asediaba a los ciudadanos a través de los medios. La imagen del cyborg se posicionaba como una metáfora de alcances místicos sobre la lucha y encuentro entre El Hombre y La Máquina. En el panorama global se imponían las devaluaciones, las inflaciones y el desempleo crónico. La utopía sesentera – setentera había muerto, dejando tan solo un rastro de hedonismo que conducía no ya a una comuna de ideales igualitarios, sino al placer, fulgurante y efímero, escondido tras una brillante y sensual falda de poliestireno negra. Claro, siempre y cuando usaras condón para protegerte del SIDA. La era del bondage y el sado-masoquismo fue también la del nacimiento de la pandemia de la carne.

Quizás por eso las expresiones artísticas florecieron y la estetización del mundo fue total: Había que colorear el grisáceo paisaje de la humanidad. Se expande el graffiti y el arte urbano. El arte se vuelve urbano y callejero, más allá de los límites museísticos impuestos por una elite hay una efervescencia popular que se observa en paredes, ropas, bailes y sonidos. La “obligación” por (re) crearse a cada momento y el querer ser diferentes a todo lo anteriormente intentado forjo el carácter de una década con muy poca capacidad de sentir vergüenza por sí misma. Las mezclas, innovaciones y propuestas eran tan únicas y ensimismadas que ahora pueden llegar a ser sonrojantes. Era un deber el cuestionamiento sistemático de las formas dadas. Nada tenía que parecer natural.

De repente, en los noventas, como si la gente despertara de un viaje narcótico, las personas empiezan a sentir vergüenza por su look ochentero: los peinados, la ropa exagerada, la desfachatez de su música. Había que volver a “las raíces”, a lo “natural”, había que olvidar el riesgo y volver a la tranquilidad de los roles establecidos (las mujeres debían vestir como mujeres, los hombres como hombres y el rock, sonar a rock).

En el ámbito estrictamente musical, el gusto por el tradicionalismo duró media década y a partir de la mitad de los noventa los ochentas han vuelto una y otra vez, en forma de innumerables revivals (post punk, post hardcore, post italo-disco, electro clash, new detroit techno, revival del hip hop oldschool....).... Los ochentas se han vuelto el único revival posible, la única década digna de revisionar pero no de repetir. Por que a todos les gustan las bandas que suenan “como” de los ochentas pero luego, las de los ochentas, son “raras” o “cutres”.

Queriendo dar la contra, mostraré que tal década fue todo menos homogénea en lo musical y que en ella hubo prácticamente de todo. Aunque pocos lo recuerden, en los ochentas gente como Tom Waits se encontraba en su mejor momento, John Zorn trastocaba el jazz a martillazos o Afrika Bambataa inventaba el hip hop sobre bases electro de Kraftwerk.

Pero también refrescar la memoria o incluso, dar a conocer, lo básico: el post punk, el synth pop, el indie, el dream pop, el hardcore, el industrial, el techno de detroit, el mal llamado “world beat” y hasta el pop ochentero que secretamente coreamos los que superamos los veinte.

De ahí la idea de revisitar la mayor cantidad de discos posibles, de preferencia aquellos que son básicos y poco conocidos, procurando que la muestra sea versátil abarcando los distintos estilos, las más disparatadas escenas y los más variopintos discursos musicales de una década caracterizada por poseer una cantidad enorme de recovecos en los cuales perderse.
Seremos exhaustivos, pero en el momento en que empiece a dar güeva le paramos, así que bien pueden ser 20, 30, 50 o 100 los discos presentados. Tampoco busquen un orden de importancia creciente o decreciente. Esto no es una “top list”. Tan solo una muestra de mis gustos. Y sin más, Salud!

Habemos quienes fantaseamos con morir y presenciar nuestro funeral. Ahí, con más morbo que curiosidad, los ojos de la imaginación nos brindan la oportunidad de observar las lágrimas y el sufrimiento de la gente amada o la indiferencia y la burla socarrona de aquellos que nos consideraron en vida sucias alimañas. La muerte de “Cocó”, mitad creativa de los grupos CIëLO y SILVANIA, además de posicionar su personaje a la altura del mito, también lo coloca en medio de un fuego cruzado: Los que lo amaron en vida y los que vieron en el a una persona despreciable.


Hace cuarenta años, en Lima, Perú, nació como Luis Revilla el que después se convertiría en “Cocó Ciëlo”, quién junto con “Mario Telegram” darían vida a una de las sagas musicales más interesantes del panorama independiente iberoamericano. Forjados en la escena punk-hardcore de los ochenta, Mario pasaría por bandas como los seminales del punk peruano EUTANASIA mientras “Cocó”, que ya se había convertido en un aficionado de los “otros” sonidos de los ochenta, hacía sus pininos en siniestras bandas de post punk. A mediados de los ochenta inician, cada uno por su lado, una senda de repetidos y divergentes exilios por Suiza, Alemania... hasta que finalmente es en España donde se reunirán artísticamente para a finales de los años ochenta iniciar una aventura musical denominada SILVANIA.


En SILVANIA se encuentran, en mi opinión, los mejores momentos del dream pop en español. No solo fueron pioneros de una tierra todavía ignota en iberoamérica. También fueron quienes mejor lo hicieron, con permiso de MERCROMINA y los esporádicos momentos Dream Pop de LOS PLANETAS. En producciones como el E.P “Miel Nube Hiel” (Experience, 1992) y “En Cielo de Océano” (Elefant, 1993) muchos hablaron de COCTEAU TWINS, sin duda, pero también tendrían que haber mencionado al preciosismo ruidista de SLOWDIVE e incluso a las estructuras narcóticas de SPACEMEN 3. En pocas palabras, las primeras obras de los peruanos exudaban una gran comprensión del libro de estilo del dream pop y el shoegaze. Pero un grupo para ser grande no puede quedarse en la mera copia.


Su segundo lanzamiento con la independiente madrileña elefant llamado “Paisaje III” (1994), culmina, en mi opinión, con una primer etapa del grupo donde su sonido dream pop es reconducido a una cotas de abstracción que lo sitúan en la orbita del ambient. Aquí es donde se instaura un discurso sonoro propio. Una forma de entender el ruido y las atmósferas que los vuelve indistinguibles. Habían usado el magma sonoro del ruido y la saturación como una nave que los llevaría a mecerse por las aguas tranquilizadoras del ambient. Es como partir de MY BLOODY VALENTINE para llegar a BRIAN ENO y la primera gran etapa del sello Berlinés Morr Music. De aquí en adelante dejarían definitivamente las guitarras para abrazar por completo la electrónica, tanto analógica como digital.


El salto a las maquinitas no podría ser más contundente, con un disco de remixes a manos de íconos como AUTECHRE y SEEFEEL denominado “Delay Tambor” (Elefant,1996), su incursión dentro del denominado I.D.M se celebraba con euforia por algunos enterados. Esta colisión entre atmósferas, ruidismo digital y estructuras narcóticas llegaría a su clímax con “Juniperfin” (Elefant, 1997) y “Naves sin puertos” (Elefant, 1998). Se trata de joyas sin parangón de la electrónica paisajística.


Otro vuelco de tuerca esperaba ser accionado por “Cocó” y “Mario Telegram”. Bajo el nombre de “Ciëlo”, el dueto peruano dejaría todo preciosismo, dinamitando intelectualismos en nombre de la pista de baile. En el 2002 sacarían bajo su propio sello “Click New Wave” el lp “Un amor mató al futuro” llevando a cabo un cruce entre le electrónica contemporánea tan llena de onomatopeyas sónicas como “glitches”, “clicks”, “cuts” y las estructuras melódicas del synth pop y el electro de los ochentas. Con este giro estilístico también hacían evidente una forma de vivir marcada por el hedonismo y los excesos. Esta vida al límite que le quitaría el aliento a “Cocó” el pasado 29 de Octubre.


Tal y como revela un reportaje del diario El País, “Cocó”, habitante de Chueca, el madrileño barrio gay por excelencia, solía continuar en su casa la fiestas que iniciaba siendo D.J. en el también bastante gay club “Cool”. Eran fiestas que podían durar varias noches....Noches que se conectaban con los días como si se tratase de distintas fases lunares de una misma locura. En su última celebración hasta el límite, “Cocó” se lleva a un rumano a su departamento, de estos que tan solo tienen las partes blandas de su cuerpo como moneda de cambio. El viernes entraron juntos, el domingo salió tan solo el chico con un reloj ensangrentado como trofeo.


Tan solo algunos madrileños, la mayoría gays, se dieron por enterados de que había muerto un ícono. Se trataba de una estrella que no podría formar ninguna constelación ya que su luz resplandecía estroboscopicamente en algún lugar oscuro. Una celebridad sin fans, un héroe sin ganas de salvar a nadie, un mártir inmolado por error, un personaje más de las noches eternas. Para bien o para mal, su muerte lo esta convirtiendo en hito, pasó inadvertido para la mayoría y ahora el escándalo lo reposiciona. La telaraña electrónica recoge algunas ofensas sobre lo que para algunos era un personaje mediocre. Me pregunto si su abierta vida excesiva y sobre todo su homosexualidad no lo condenaron, en vida y por prejuicio, a un papel de segundón. También me pregunto si esto no fue mejor así, ya que en el oprobio tuvo la oportunidad de vivir la vida a su manera.


Al parecer, es prudente evitar el aura malditista de “Cocó”. No fue un Kurt Cobain electro, de vida falsamente victimizada. De hecho el giro que tomo su música con “Ciëlo” da cuenta de su vitalismo. No fue una persona atormentada por la muerte como los rockstars de pacotilla. Murió, por decirlo de alguna manera, de exceso de vida. Esperemos que el personaje no le gane a la persona, aunque por lo pronto la muerte lo beso en la boca, devolviéndole algo de la dignidad negada...


A manera de homenaje, una video retrospectiva en estricto orden de evolución estilística:


Silvania - "Solineide" (clip)



Silvania - "Trilce" (canción con clip no oficial)



Silvania - "Nudo de Cielo y Delfín" (clip)



Silvania - "Lunik, Lunik" (en vivo)



Ciëlo - "Cielo No Futuro" (clip)



Ciëlo - "Líneas Rectas" (en vivo)



Ciëlo - "Luz Artificial" (en vivo)